domingo, 9 de enero de 2011

Presentación(1).

No sé por dónde empezar mi historia.¿Mi nombre?Es intrascendente,al igual que mi edad o mi lugar de procedencia;lo que verdaderamente importa de mí es que soy un asesino de sueños.Sí,tal como lo escuchas:tengo la rara habilidad de matar sueños,en especial los míos.

¿En qué momento adquirí tan peculiar habilidad?No recuerdo de manera exacta,sólo sé que fue en algún punto entre mi niñez y mi adolescencia.Al principio no era consciente de ella,mas,al transcurrir el tiempo,me di cuenta de ello.A mi paso todos los sueños morían envenenados por una realidad implacable,o debo decir,por la amargura acumulada en mi sangre.

Cuando empecé a distanciarme del mundo,comencé a dejar atrás mis ilusiones,de modo que era más fácil sobrevivir.Debo aclarar que,en mi lugar de origen,es práctica común exhibir,asesinar y mofarse de los soñadores,de manera que preferí no hacerme notar demasiado y decidí asesinar todo cuanto pudiera delatarme.

En algún momento esto resultó muy conveniente,al menos hasta cierto punto.Cometí las peores atrocidades con la luz que nacía en mí,y sería necesario un libro entero para narrar con detalles la carnicería.Eventualmente,esta costumbre arrastró un problema:las pesadillas ajenas comenzaron a alojarse en mis terrenos,esperando siempre pacientes el momento adecuado para mofarse de mí y jugar al gato y al ratón conmigo,enterrando en mis carnes el escarnio.Mis sueños despertaron de su sepulcro y,en complicidad traidora con las pesadillas ajenas-ahora mías también-,decidieron cobrarme lo que les debía.

Antes de continuar mi relato,me parece necesario narrar un momento que definió mi empeño:cuando era niño,había un hombre en mi pueblo natal-cuyo nombre ha sido cubierto por el manto generoso del olvido-que parecía tener dones especiales.La gente,gris como un cielo nublado en un día tormentoso,lo veía con suspicacia y desprecio;sin embargo,esto parecía preocuparle poco.Decían las lenguas del pueblo que podía ver el futuro,hablar con los muertos y recordar sus vidas pasadas.Recuerdo cuando lo vi por primera vez:pantalones andrajosos,cabello largo,barba sin rasurar y la mirada de un dragón atrapado en su pecho.Sobra decir que siempre lo evité,porque me inspiraba mucho miedo,hasta que un día la gente del pueblo decidió cazarlo y darle escarmiento en la vía pública.Demasiado horror para mis infantiles ojos,por lo cual es mejor olvidarlo.Tan sólo recuerdo su barba blanca teñida de carmesí,su torso desnudo y una risa desquiciada escapando de sus labios partidos mientras una multitud enardecida lo llevaba rumbo al cadalso.

Pasaron los años y nunca le pregunté a nadie sobre el linchamiento aquel;demasiado miedo había en mi ser,pero estaba seguro de que la respuesta no me gustaría nada.Hice una caja de plomo para cubrir la luz que emergía de mi pecho,me refugié en los rincones más obscuros del corazón para no ver nada,hasta que tomé conciencia de mi extraña habilidad.

Inicialmente maté los sueños más pequeños,no sin cierto grado de culpa,aún cuando no podría explicarte abiertamente el motivo de esa culpabilidad.Con el paso del tiempo fui haciéndome responsable de mi conducta,y he de reconocer que disfrutaba la expresión en el rostro de dichos sueños cuando se encontraban frente a la muerte:sorpresa,extrañeza,y,finalmente,un dolor insondable.Así transcurrieron los años hasta que,tal como te conté antes,mi vida se vio convertida en un valle de pesadillas y vi mi rostro convertirse en una mancha de lepra y asco.

Me fui haciendo más y más huraño;empecé a evadir la caricia del Sol,e inclusive comencé a planear mi muerte.En el pueblo me miraban con la misma expresión con la que miraban al loco,por lo cual preferí escaparme,pero las pesadillas,obsesionadas conmigo,me siguieron hasta que,tras una lucha encarnizada y sin cuartel,lograron cazarme........

Estado de ánimo:naturalmente alterado.

Escuchando:"Palabras"(In Vitro Music Lab,2010).

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