sábado, 7 de agosto de 2010

La (in)conveniencia de la enfermedad.

ADVERTENCIA:Si carecen de sentido del humor no lean esta entrada.Gracias.


Aquí estoy nuevamente.Había planeado escribir hasta que estuviera en Mérida,pero las circunstancias dictan lo contrario.

Estoy a unos días de iniciar exámenes finales,tengo trabajo atrasado y,como si las cosas no estuvieran complicadas,se me ocurre enfermarme del estómago.Como sea,dado el caso,para evitar enojarme,desesperarme o entregarme al pánico,la desesperación y cualquier otro acceso de locura semejante,mejor hago un chiste de esto.

Hace rato fui a la escuela a tratar de trabajar en proyectos que debo entregar el Lunes y en los cuales estoy atrasado.Llamé a uno de mis maestros para avisarle que iría a trabajar,mas,después de llamar....¡me quedé dormido!Tardé tres horas en llegar a la escuela,y ya una vez ahí empecé mi trabajo.Sobra decir que avancé poco,aunque en mi defensa,debo aclarar que,tratar de grabar un "tumbao"en un instrumento que no es mi instrumento principal mientras siento como si la "Estrella de la Muerte"estuviera estallando en mis entrañas no ayuda mucho que digamos.Como sea,lo logré,y poco antes de irme,mi maestro me dijo que me veía muy pálido.Cuando subí al baño a lavar una taza que usé para tomar agua,me vi al espejo y me quedó muy claro que,más que pálido,parecía del elenco de "Night of the Living Dead"o "Return of the Living Dead".Si George A. Romero o Dan O´Bannon me hubieran visto,seguro me contrataban para salir como el zombie principal.

Por lo visto,tengo la tendencia a enfermarme en los momentos menos adecuados.Va un ejemplo:hace tres años quedé en ir con una amiga a buscar un libro para regalarle a mi hermana.Cuando llegó el día acordado,me sentía de la chingada:falta de hambre,debilidad,etc.Hasta pensé en cancelar la salida,pero decidí no hacerlo.Después de caminar por aquí y por allá-y de no encontrar el libro,dicho sea de paso-,mi estómago decidió arruinar las cosas.Le pregunté a mi amiga si se asqueaba fácilmente y ella respondió que sí,de modo que le pedí que se alejara,y no bien se había alejado cuando canté "Guadalajara".Una vez recobrada la compostura,mi amiga me preguntó si estaba bien;le dije que sí y la acompañé a ver a sus amigos,con quienes pasaría el resto de la tarde.Sobra contar el final de la historia:supongo que esta bella experiencia arruinó mis pocas-tirando-a-nulas oportunidades de que aquella chica fuera mi novia.Ni modo,así es esto.

Hace años leí un texto donde se glorificaba la enfermedad.No sé a quién se le ocurrió semejante pendejada,pero se ve que el muy cabrón ya había terminado la escuela o de plano la había mandado al carajo.Lo único que se me ocurre como positivo de una enfermedad es que luego un@ trata de cuidarse mejor para evitar situaciones tan culeras.Bien lo dice el dicho:"La obsesión por la salud y la felicidad es propia de enfermos e infelices".

Si quieren saber cuánta vara son capaces de aguantar,les recomiendo enfermarse viviendo sol@s y lejos de su familia.Es una experiencia inolvidable,se los garantizo;en algún momento de su vida hasta les dará risa el acordarse.

Claro,en el momento adecuado,la enfermedad puede resultar hasta cómoda.Cuando hay que enfrentarse a algún compromiso incómodo e ineludible,la necesidad de guardar cama se vuelve un regalo divino,aunque esto,por desgracia,no suele ocurrir cuando uno lo desea.

¿Moraleja del asunto?Cuando sientan prau prau en la barriga,corran a la farmacia y atásquense de lo que les ayude a recuperarse pronto.Aila.

Estado de ánimo:sarcástico-filosófico.

Escuchando:"La Rabia"de La Hora De La Hora.

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